CUENTOS DE HUEVOS 3 (Kill your Tiger)
La vida en Venezuela está dura, independientemente de la inseguridad y otros demonios. La economía está realmente “jodida” y cada día estamos aprendiendo un poquito más del arte de la depilación de testículos o en su defecto “Pelar Bolas”. Por esta razón nos hemos vuelto maestros de lo imprevisto, la improvisación, del “killing tiger”, eso, eso… matar tigres vale!
Bueno, esta historia comienza el día que la hermana de un amigo se interesó por las clases de Pole Dance (esa vaina que hacen muy bien las strippers en los puticlub). A la hermana de este amigo le gustó mucho el Pole Dance como deporte, no como bailarina de puticlub, y se compró un tubo para instalarlo en su casa, así practicaría todos los días. Supongo que es como cuando a un niño le compran una pelota de fútbol para que practique en su casa…
La profesora de esta chama es una caraja super arrecha en ese mundo de la agarradera de tubos y por eso mata tigritos dando clases de pole dance en despedidas de solteras!, aja, por ahí viene la cosa muahaha… esta profesora no tiene tubo para dar las clases y por eso necesita alquilar uno. Cuando mi amigo y yo nos enteramos de esto, ni cortos ni perezosos pusimos nuestras caras de Lucifer, nos vimos y dijimos al instante “VAMOS A ALQUILARLE EL TUBO DE LA CASA”.
Nuestra primera despedida de soltera…
Tocamos la puerta con mucha curiosidad y dolor, si dolor… ese tubo pesa como 100 kg y tuvimos que cargarlo un rato!. Por un momento pensamos que nos habíamos equivocado de dirección hasta que una mujer salió en corsé, acompañada de su falda transparente y unos cachitos en la cabeza… obviamente pusimos nuestra “Poker Face” y entramos como todos unos profesionales con vasta experiencia en la disciplina de montar tubos…
El tubo era una sorpresa de la anfitriona, así que cuando las enfermeras, diablitas, motociclistas, muñecas de trapo, diferentes clases de dominatrices vestidas de cuero, nos vieron entrando a la casa pensaron que éramos los stripper… un momento incómodo, lo único que les faltó fue decir “Coño marica, que pichirre eres, nos hubieses dicho, hacíamos una vaca y traíamos alguito mejor”. Rápidamente montamos el artefacto en el lugar acordado, claro como todos unos profesionales, nosotros jamás vimos una nalga ni una boobie mal puesta…

Luego de la instalación llegó la instructora y nosotros nos fuimos. El trato era regresar en dos horas para desmontar el tubo, cobrar y todo ¡bien!
Regresamos a la hora acordada, justo en ese momento la profesora se estaba yendo y nosotros entramos a la casa. Las mujeres ya se encontraban en un avanzado estado de ebriedad, esto lo digo porque daban vueltas como un trompo en el tubo, sin importarles la cantidad de carne que salía de sus disfraces, y nosotros con nuestras “PO PO PO POKER FACE, PO PO PO POKER FACE (8)”.
Empezamos a desinstalar el cilindro, que por cierto está firmado por Kendra Wilkinson. Cuando ya lo estábamos cargando para desarmarlo llegó una bandada, una secta, una camada al ¡ataque! no se que coño, pero en menos de 10 segundos ya teníamos 15 mujeres alrededor metiéndonos mano y obligándonos a tomar un ligadito de José Cuervo con Anís del moro. No sabía si llorar, llamar a la policía (tenía una al frente pero no se veía muy seria), reírme o darle GRACIAS A DIOS. Por más de 15 minutos estuvimos en un universo paralelo en el que las mujeres botaron a la basura su cordura y se volvieron locas, locas divertidas como Shakira con su piquetón.
A la señorita que se iba a casar no se le ocurrió otra cosa que agarrar una mano de cambur, abrazarme y posar para la cámara… a lo que yo comenté al instante, “Supongo que con estas fotos van a hacer un slideshow para reproducirlo en el matrimonio” muahaha. Creo que no le hizo mucha gracia.
La cosa se calmó cuando a la dueña de la casa, que estaba sobria se le ocurrió la brillante idea de controlar a sus amigas, baaaaah; aguafiestas. En fin, luego de 40 minutos tristemente logramos desarmar el tubo, cobrar e irnos. Vale destacar que la dueña de la casa en la salida nos dijo “que pena muchachos, mis amigas están locas” a lo que yo respondí con mi conocida “Poker Face”, “no te preocupes, este es nuestro día a día. Estamos acostumbrados”, SIIIIIIII LUISSSS!!.
Lo más cómico de la situación fue que en la entrada de la casa unos papás estaban esperando a sus hijitas, se podrán imaginar la cara cuando vieron a dos tipos saliendo de la casa con una maleta jajajajajajaja!, poechitos los viejitos.
Finalmente nos sentamos en el carro, nos vimos a la cara y dijimos al unísono, “MARIIIIICOOOOO ESTE ES EL MEJOR TRABAJO DEL MUUUUUUUNDO!!!”